Cuando una empresa nos pregunta «necesito una cámara frigorífica», casi siempre la siguiente pregunta es la que marca la diferencia (en consumo, conservación del producto y averías): ¿la quieres de conservación o de congelación?
Aunque se asemejan, no son lo mismo ni a nivel de temperatura, ni de equipamiento, ni de aislamiento, ni de mantenimiento.
En esta guía te explicamos de forma clara:
- qué es una cámara frigorífica de conservación y qué es una cámara de congelación
- qué temperaturas se utilizan habitualmente
- qué usos tiene cada una
- y cómo elegir bien según tu negocio (supermercado, hostelería, logística, industria alimentaria, etc.)
Si tu objetivo es el frío industrial o la refrigeración industrial bien dimensionada, aquí tienes una base sólida para decidir (o saber qué pedir cuando pidas presupuesto).
Qué encontrarás en esta entrada
- ¿Qué es una cámara frigorífica de conservación?
- ¿Qué es una cámara de congelación?
- Conservación vs congelación: diferencias clave
- Comparativa rápida
- Temperaturas orientativas según producto (guía práctica)
- Errores típicos cuando se elige mal (y cómo evitarlos)
- Cómo saber cuál necesitas: checklist de decisión
- ¿Y si necesito ambas cosas? Cámara mixta o doble temperatura
- Consejos para consumir menos (sin perder rendimiento)
- Preguntas frecuentes (FAQ)
- Recomendación práctica
¿Qué es una cámara frigorífica de conservación?
Una cámara frigorífica de conservación (también llamada cámara de refrigeración o cámara de frío positivo) está pensada para mantener el producto frío pero sin congelarlo.
Rango de temperatura habitual
- +0 °C a +5 °C es el rango más común (depende del producto y del proceso).
- En algunos casos se trabaja un poco por encima (p. ej. fruta o verdura) o muy cerca de 0 °C (p. ej. carne o pescado).
¿Para qué se utiliza?
- Alimentación fresca: carne, pescado, lácteos, platos preparados, etc.
- Hostelería: preparación diaria y conservación de materias primas.
- Supermercados: soporte de almacén, reposición, backroom.
- Industria: maduración, procesos y almacenamiento a temperatura controlada.
La clave es que la conservación alarga la vida útil del producto y protege a la cadena de frío, pero sin llevarlo a estado sólido.
¿Qué es una cámara de congelación?
Una cámara de congelación (o cámara de frío negativo) está diseñada para mantener el producto congelado de forma estable.
Rango de temperatura habitual
- Lo habitual en almacenamiento es –18 °C (estándar de mucha cadena alimentaria).
- En función del producto y de la rotación, puede trabajarse más bajo (por ejemplo, –20 °C o –25 °C) cuando se necesita más margen o hay mucha entrada/salida.
¿Para qué se utiliza?
- Congelados (alimentación, helados, precocinados).
- Logística y distribución: almacenes con rotación, picking, cross-docking.
- Industria alimenticia: stock, expediciones, estabilización de producto.
Aquí, aparte de la temperatura, el reto suele ser la humedad y el hielo: una mala gestión del vapor de agua (puertas, aberturas, deshielo, etc.) puede disparar consumos y problemas.
Conservación vs congelación: diferencias clave (más allá de los grados)
A simple vista puede parecer que «sólo cambia la temperatura», pero en refrigeración industrial el diseño cambia mucho.
1) Aislamiento y espesor del panel
- Congelación necesita más aislamiento para evitar pérdidas y condensaciones.
- Un aislamiento insuficiente en negativo es sinónimo de consumo alto, hielo y, a la larga, problemas estructurales (puentes térmicos).
2) Puertas y control de aire (infiltraciones)
- En conservación, una puerta mal ajustada hace daño.
- En congelación, una puerta mal apretada es una fábrica de hielo.
A menudo vale la pena incorporar:
- cortinas de lamas,
- puertas rápidas (si hay mucho tráfico),
- y buenas prácticas de apertura.
3) Evaporador, deshielo y gestión de humedad
En congelación, el sistema debe estar pensado para:
- deshielos eficientes,
- evitar acumulación de hielo en el evaporador,
- y mantener estabilidad sin oscilaciones.
4) Potencia y tiempo de recuperación
No es lo mismo mantener a +2 °C con entradas puntuales que recuperar a –18 °C después de abrir puertas repetidamente.
La congelación suele exigir:
- más potencia instalada,
- mejor dimensionado del equipo,
- y un control fino (para evitar que el sistema trabaje en exceso y consuma de más).
5) Coste de instalación y coste de operación
En frío industrial, la pregunta no es sólo «cuánto cuesta montarlo», sino:
- cuánto te costará al mes y
- lo estable que será en el tiempo.
Un cuarto mal dimensionado puede salir barato al principio… y cara cada mes.
Leer más sobre la instalación de frío industrial en nuestra página web.
Comparativa rápida
| Cámara de conservación | Cámara de congelación | |
|---|---|---|
| Objetivo | Producto frío, no congelado | Producto congelado estable |
| Temperatura típica | 0 a +5 °C | –18 °C (o inferior según caso) |
| Riesgos habituales | Oscilaciones, condensación, pérdida de frío por puertas | Hielo en el evaporador, hielo en el suelo/puertas, consumo elevado por infiltraciones |
| Ideal para | Fresco, hostelería, soporte de supermercado, procesos | Congelados, logística, industria con stock |
Temperaturas orientativas según producto (guía práctica)
Importante: son rangos orientativos. Cada producto puede tener especificaciones del fabricante, normativa o requisitos internos de calidad.
Producto fresco (conservación)
- Carne fresca: cerca de 0 a +2 °C
- Pescado: cerca de 0 °C (con buena gestión de humedad)
- Lácteos: a menudo +2 a +6 °C
- Platos preparados: habitualmente 0 a +4 °C
- Fruta y verdura: variable (muchos productos trabajan mejor a +4 a +10 °C)
Producto congelado (congelación)
- Almacenamiento general: –18 °C como estándar habitual
- Helados: a menudo se busca más margen (por estabilidad y textura)
- Almacenes con mucha apertura: puede interesar bajar algo más para compensar entradas de calor
Si tienes duda, el criterio bueno es éste: temperatura estable + recuperación rápida + consumo razonable.
Errores típicos cuando se elige mal (y cómo evitarlos)
«Quiero congelación, pero voy a entrar cada 2 minutos»
A congelación, muchas aberturas = más humedad = más hielo = más consumo y más problemas.
Solución:
- puerta rápida o doble puerta,
- cortinas de lamas,
- protocolo de carga/descarga,
- y dimensionamiento pensado por rotación real.
«Me sale más barata con menos aislamiento»
En negativo, el aislamiento no es un extra, es lo que hace que la cámara funcione bien.
Menos aislamiento = más horas de compresor = factura más alta.
«No hace falta mantenimiento, ya va sola»
En refrigeración industrial, el mantenimiento preventivo es lo que evita:
- pérdidas de producto,
- urgencias en plena campaña,
- y consumos disparados.
Leer más sobre mantenimiento de frío industrial en nuestra página web.
Cómo saber cuál necesitas: checklist de decisión
Responde estas 7 preguntas y lo tendrás muy claro:
- ¿El producto debe estar fresco o congelado?
- ¿Qué rotación tienes (entra/sale cada día o semanal)?
- ¿Cuántas aberturas de puerta al día habrá?
- ¿Qué volumen real (m³) y qué formato de stock (palets, cajas, picking)?
- ¿Necesitas picking dentro (gente trabajando dentro) o sólo almacenamiento?
- ¿Tienes requisitos de registro de temperatura o alarmas?
- ¿Priorizas más inversión inicial o ahorro energético a largo plazo?
Si quieres posicionar bien tu proyecto de frío industrial, esa parte es la que más impacta. Un buen diseño aquí te ahorra dinero cada mes.
¿Y si necesito ambas cosas? Cámara mixta o doble temperatura
Hay negocios (supermercados, catering, obrador, distribuidores) que necesitan:
- una zona de conservación y
- una zona de congelación.
Aquí tienes 3 opciones habituales:
- Dos cámaras separadas (la más recomendable cuando existe rotación y exigencia).
- Cámara con dos zonas (si el espacio es limitado y el flujo está bien pensado).
- Solución modular + vitrinas o armarios (cuando el volumen congelado es menor).
La decisión depende sobre todo de rotación, espacio y logística interna.
Consejos para consumir menos (sin perder rendimiento)
Para reducir consumo en cámaras de conservación y congelación:
- Mantiene puertas y juntas en buen estado (es el escape más habitual).
- Limpieza y revisa condensadores: un condensador sucio hace que el sistema trabaje más.
- Ajusta bien los deshielos (demasiado = desperdicio; demasiado pocos = hielo a evaporador).
- Evita “llenar hasta el techo” sin dejar paso de aire: el producto también necesita circulación.
- Valora monitorización (alarma + histórico). Un desvío detectado a tiempo es producto salvado.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué temperatura debe tener una cámara frigorífica de conservación?
- Habitualmente entre 0 y +5 °C, pero depende del producto (no es lo mismo lácteos que fruta).
¿Qué temperatura debe tener una cámara de congelación?
- El estándar de almacenamiento más común es –18 °C, con casos en los que se trabaja más bajo según producto y operativa.
¿Puedo utilizar una cámara de congelación para conservar producto fresco?
- No es recomendable. Congelarás el producto (o lo harás sufrir), y el consumo será más alto de lo necesario.
¿Por qué se hace hielo en la cámara de congelación?
- Normalmente por entrada de humedad (puertas, tráfico), deshielos mal ajustados, o detalles de instalación (puentes térmicos, drenajes, etc.).
¿Qué es mejor para un supermercado: conservación o congelación?
- Muchos supermercados necesitan las dos: conservación por fresco y congelación por stock de congelados. La clave está en dimensionar según rotación y operativa.
Recomendación práctica
Si sólo nos quedamos con la idea de que escoger entre conservación y congelación no es sólo elegir una temperatura, esto implicará elegir un diseño de frío industrial que afectará a:
- el consumo eléctrico,
- la estabilidad del producto,
- y las averías.
Ponte en contacto con nosotros e infórmanos de qué producto, cuántos m³, y cuántas aberturas de puerta tienes al día, y te propondremos un enfoque de cámara (conservación, congelación o combinada) con criterio de refrigeración industrial y pensando en su rendimiento real.